Hay momentos en la que uno necesita nuevos aires, nuevas fuentes de inspiración, el hacer nuevas cosas, pero a veces uno no sabe como hacerlo,....... hasta que la vida te bendice colocando esas personas que te inspiran, motivan y ayudan a hacer eso que quieres.
Y es justo lo que me sucedió, la fotógrafa documentalista Peruana Americana Angie Keller, estaba haciendo un documental fotográfico titulado Las Gladiolas de El Carmen, que consiste en fotografiar a mujeres luchadoras de este distrito en sus viviendas en su espacio donde se desarrollan, dicho trabajo se exhibirá a fines de abril en New York.
Angie Keller, buscaba alguien que la pueda ayudar y asesorar en el tema de iluminación fotográfica, fue así como buscando le hablaron de mi, le dieron mi numero, se contactó conmigo, nos entrevistamos en persona al día siguiente, llegamos a un buen acuerdo y empezamos a trabajar a los pocos días.
Mi primer día, el punto de encuentro era la casa de la familia Ballumbrosio, lugar donde vivió el gran Maestro Don Amador, hogar que acogió a Angie como una de sus hijas foráneas, lugar donde se hizo la primera foto de este documental, teniendo el privilegio de empezar con Mamá Adelina, la viuda de Don Amador, y es que cuando entré a ese hogar, y ver las paredes llenas de fotos, se fue nutriendo mi lado cultural de toda esa hermosa historia artística llena de violines, zapateo, campanas, cajón, quijada de burro, etc., historia que solo vi alguna vez a través de la televisión y los reportajes, y que hoy estaba rodeado de todo ese recuerdo.
Pero no solo era de la historia de los Ballumbrosios, este documental, me permitió entrar a cada hogar, conocer la historia de cada una de estas mujeres, que sufrieron, pero que lucharon para salir adelante, y sacar a sus hijos adelante, mujeres que económicamente no pueden tener mucho, pero que su mayor riqueza se basa en sus ideales y su generosidad, de dar aun sin tener abundancia, es así como conocí a Celia, y su olla con su cucharon largo de madera, con una gran sazón y que ha sacado adelante a sus hijos preparando comida y postres.
Conocer la historia de doña Edith, quien estuvo casada 75 años, toda una hazaña, ella aún muy lúcida nos cuenta la experiencia de su amado quien había partido hace tres meses.
En total entramos a mas de 30 hogares, fotografiamos a mas de 40 mujeres, cada una con historias diferentes, nos recibían con amor, por que eso abunda en cada uno de estos hogares, esas tres semanas de trabajo sin descanso era recompensado por las sonrisas de estas bellas damas, y por el rico sazón de sus comidas.
Y aunque mi trabajo era la de armar el esquema de iluminación en cada hogar para que salga una foto perfecta, me volví periodista, diseñador, decorador, me volví humano, porque desde un momento cuando recibí la propuesta de hacer ese trabajo, dejé a un lado mis pretensiones económicas, con tal de hacer algo nuevo y diferente, y fue mucho mejor de lo que me imaginaba.
Se terminó el proyecto, pero adquirí experiencia, hice amigos, comí delicioso, mi mente se abrío y despertó de cierto letargo y adormecimiento, volveré y pronto, a seguir disfrutando de esa hermosa cultura, de ese hermoso lugar de nuestra ciudad.
Gracias Angie Keller, gracias Familia Ballumbrosio, Gracias El Carmen.

















