Llevo nueve años recibiendo
mensajes de felicitaciones cada tercer domingo de junio, pero……… que pasaría si así como le decimos a nuestros
hijos para navidad que si no se portan bien en el año no tendrán regalos, creo
que lo mismo debe suceder con nosotros los padres, si nos portamos mal, no nos
van a dar regalos ni nos van a saludar en nuestros días.
Ser padre para mi es todo un
reto, fui padre a los 24 años de una niña, de la cual cuando nos enteramos del
embarazo de mi esposa, ambos queríamos y sentíamos que sería mujer, las
ecografías lo confirmaron, el entusiasmo de tenerla en brazos era cada vez más
intensa, hasta que nació, con ella aprendí a madurar pero al mismo tiempo
volvía a ver programación infantil, me volví consentidor, pero por ratos
renegón, hoy ella es una niña de 9 años, muy independiente en sus ideales, con
muchos sueños como niña, iniciativas para el arte, pero con dificultad para
hacer presentaciones en público, es mi princesa, mi heredera, mi primogénita.
La veo crecer muy rápido y es allí donde me pregunto ¿en qué momento creció? ¿Me
habré perdido algo importante en ella mientras crecía? Y rápidamente vienen a
mi memoria ciertas acciones en las cuales estuve presente, como el enseñarle a
manejar bicicleta, llevarla al colegio en su primer día, estar en todas sus presentaciones
del colegio, y el día que hizo su promoción de Inicial, tuve la osadía con unos
amigos que me apoyaron a interpretar un cuento y actuar en él. Es celosa, muy celosa, cuando alguien no le
cae, me lo dice, me advierte, me pregunta, me interroga.
Hoy a sus nueve años, quiere
conocer más, hemos hablado de todo, programas infantiles, cosas de la vida, política,
y ahora con la fiebre del mundial, hasta de futbol, ya que el mundial no solo
se trata de 22 hombres pateando una pelota y un hombre de negro o de amarilla
favoreciendo al equipo que la cae mejor, el futbol mundial también es cultura,
y recuerdo que aprendí a esa misma edad que hoy tiene mi hija, sobre los países
de Europa y Sudamérica con sus respectivas capitales, hoy le habló de lo que
vivimos cada día de lo que se ve en televisión e internet, no quiero cerrar los
ojos porque siento que cuando los abra ya será una adolescente y me estará
preguntando sobre los casos del corazón. Mientras tanto le sigo haciendo su
lonchera para el colegio y oramos juntos en su cama antes de dormir.
Luego está mi pequeño mi “loco”
como le digo, lo tuvimos después de 8 años, una desventaja de él, encuentra a
su padre con un poco más de edad y con menos agilidad y dinamismo, pero hago el
esfuerzo por estar físicamente a su altura en dinamismo y energía, con Gabriel
fue una forma de reindivicación de los errores que con Flavia cometí, o de lo
que me perdí, con Gabriel pude disfrutar
de contemplar su pequeño rostro pegado a mi pecho en las noches de madrugada
caminando por el pasillo de mi casa mientras lo hacía dormir, acompañado de un
fondo musical suave y relajante. Una experiencia que siempre quedará marcada en
mi aunque cuando el sea grande tal vez no recuerde. Es un infante muy enérgico
y dinámico con el no necesito de ir a un gimnasio ya que va de aquí para allá
como una pequeña saeta, en busca de nuevas aventuras dentro de la casa, un
pequeño explorador de cajones y cuanta puertas se les cruce en su recorrido.
Hoy cuando ya está por culminar
este día mi único anhelo es que cuando ya peine canas, cuando pase los 40 y 50,
seguir siendo ese amigo, ese cómplice, ese héroe para ellos, y el reto más
grande de mi vida es en seguir siendo un ejemplo para ellos.
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