De niño siempre tuve que lidiar con ciertos complejos en mi vida, ya sea por mi extremada delgadez o por cosas que no podía adquirir por la situación económica que mi familia enfrentaba.
A los 10 años mi delgadez y mi diminuto tamaño, añadido a facciones de mi rostro de una cara alargada que se notaba aun mas por la delgadez de mi cara. Me costaba usar short, por casi unos varios años no usaba shorts, mis piernas delgadas como una sacuara (material con que hacen las cometas), blancas muy pálidas ya que no recibía la luz del sol, es que sentía que si me ponía short todos me mirarían y se burlarían de mi, o lo mas probable es que sientan lastima por mi; hasta que un verano de esos muy calurosos yo con 13 años de edad y ante la presión de mi familia tuve que usar short, era tiempo de vencer o morir, de enfrentar uno de mis tantos temores, decidir a ponerme short era como decidir que cable de la bomba cortar para desactivarla........ corté el cable, me puse el short, aun recuerdo era uno azul de tela jeans, algo alto, al mismo estilo que futbolista de Argentina 78, tenía que salir a la calle, mis piernas por fin conocían la luz del Sol, la primera cuadra sentí como todos me miraban, bueno miraban mis piernas, aunque pienso que la gente que me miraba trataba de ver si tenía pierna o si estaba levitando, me paré en una esquina mientras esperaba el colectivo, una señora se acercó, me arrojó una moneda me dijo que era buen malabarista pero que no esté mucho tiempo parado de mano, que se me iba a venir la sangre a la cabeza.
El otro complejo con que tenía que lidiar era sobre lo que hacía en vacaciones, y escribirlo en el primer día de clases, no había recursos económicos para salir fuera de Chincha ni para hacer algo interesante, pero no quería ser menos que mis compañeros, porque algunos si tenían la posibilidad de hacerlos, aunque creo que lo que si me sirvió esos relatos fue como entrenamiento para imaginarme y escribir sobre situaciones, y así fue toda mi primaria, escribía que veraneaba en Punta negra, cuando ni siquiera iba a las Totoritas; escribía que iba al circo de Quico, cuando las únicas acrobacias que veía era la de mis hermanos menores resbalando por la baranda en las escaleras de la casa donde vivíamos, o aquel año donde puse que estuve en la academia de fútbol de un importante club de la capital, cuando lo único que hice fue jugar con una pelota hecha con papeles de periódico y una bolsa plástica que encontrábamos por allí. Y es que el complejo es no aceptar lo que uno es y tratar de engañar a la sociedad con máscaras de una vida que no es la nuestra.
Las redes sociales en la sociedad actual es el punto donde mas casos de complejos se ven a diario y por decenas, basta leer la información de sus perfiles para ver que están llenas de mentiras, del lugar donde estudia, o en lo que trabaja, queremos impresionar a una sociedad que está preocupado y distraído en impresionarse a si mismo, escondemos nuestros apellidos por que no son de renombre ni apellidos compuestos, o el lugar de donde vivimos, como si eso definiera nuestro talento o la capacidad de lograr cosas en nuestra vida. Chicas que suben fotos cuando van a comer o o bailar a lugares caros, pero que no se les conoce trabajo alguno ni pareja estable, pero viven de apariencia queriendo encajar o ser parte de una sociedad que muchas veces es solo pantalla. Cuando vamos de compra a centro comerciales donde hay tiendas de marcas exclusivas lo ponemos en nuestra redes sociales, pero cuando compramos una prenda en el mercado, o en algún ambulante que tendió su plástico en el suelo de una calle nos callamos. Nos importa mucho usar las marcas de renombre para ser alguien, como si un logo en nuestro cuerpo definieran nuestra personalidad y nos diera carácter.
Por mucho tiempo estuve luchando con ciertos complejos en mi vida, pero los he ido superando poco a poco, ahora se quien soy y de lo que estoy hecho.
No me afano por usar ropa de marcas conocidas, ya que una marca no me dirá quien soy, ni tener lo último en tecnología celular, ya que hoy usar un bastón para fotos es lo ultimo en tecnología, en ese caso mi abuelo ya se habría adelantado a esta generación hace 20 años. Estudié 11 años en un colegio estatal el Glorioso José Pardo y Barreda, vivo en un distrito de los llamados populosos, estoy orgulloso de mi profesión, y he tenido que enfrentar ciertas ignorancias de personas que tratan de minimizar ya que según ellos mi carrera es técnica y no universitaria, y que cualquiera puede apretar un botón, ´pero me mantengo firme con esa altivez que me caracteriza paso por su costado, miro por encima del hombro, muevo mi cabeza en señal de desaprobación, sigo mi camino. No está mal que quieras adquirir cosas de marca reconocidas y que sean de calidad, lo malo está en presumir cuando sabiendo que a la justa hay para los gastos diarios, y no se trata de conformismo, se trata de aceptar y mostrar lo que somos, y de esforzarnos por ser mejor, para llegar a ser lo que anhelamos ser.
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