Cambiar un fin de semana habitual, trabajando en bodas, por uno de relajo, lejos de la ciudad en un lugar cerca al mar, en ambientes muy frescos y ecológicos, en compañía de la familia, y de la suave brisa del mar, sin la tensión del trabajo, olvidando completamente de todo lo tecnológico excepto mi cámara, una compañera que se ha vuelto inseparable en mi diario vivir.
Aunque yo soy un asiduo visitante de ese hermoso lugar, mis hijos aun no habían disfrutado de ese paraje natural, mi esposa solo había visitado en una ocasión, así que era la oportunidad perfecta de estar en familia en aquel lugar llamado Chinchaycamac.
Nos asignaron una suite familiar, con un hermoso balcón vista al mar y una piscina pequeña, en el frontis de la suite, las paredes blancas con las cortinas claras y las sabanas blancas daban esa tranquilidad y paz que todo aquel que busca relajarse necesita.
Fueron dos días en aquel apacible y maravilloso lugar, donde la parte ecológica natural hacen juego con una arquitectura bastante limpia, con una amplia terraza en la entrada y dos piscinas, seguido de un restaurante con un comedor amplio y ventilado, y una sala de descanso en el segundo piso con vista al mar.
Para mis hijos ha sido uno de los fines de semanas mas interesante en lo que va del año, con amplios espacios para correr y recrearse, para mi esposa y para mi, ha sido un momento de tranquilidad con la naturaleza.
Un lugar llamado Chinchaycamac, que solo está a 20 minutos al sur de la ciudad de Chincha, un lugar apartado a donde les recomiendo visitar y aliviarse de todo estrés que la vida diaria nos ocasiona.































































esos lomos saltados habrán sido los que yo prepare jajaja
ResponderEliminaryo trabajo ahí
EliminarMuy rico todo
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